lunes, 29 de abril de 2013

Libre


Todos de a poco lo iban logrando, ella no; se cerraba, no entendía las explicaciones más básicas y simples, gritaba o lloraba en cada intento.
Dijeron que era un tema de maduración, que cada uno tenía su tiempo, que solo había que tener paciencia.
Un día se largó; el proceso no fue paulatino sino que al dar el primer paso cada idea, noción, conocimiento que flotaba a su alrededor tomó su lugar exacto y así la magia ocurrió.
A los 6 años, 6 meses y seis días mi hija se largó a leer y escribir.
Es libre.

Texto: Laura Ramírez Vides
Arte gráfico: Lau Rosendo Ilustraciones - Educación. ilustracionlaurosendo.blogspot.com.ar


domingo, 21 de abril de 2013

No +


No.
Ya no.
Gritos ya no.
Por favor no.
Golpes ya no.
De nuevo no.
Dolor ya no.
Delante de ella no.
Lágrimas ya no.
Basta.
Ya no.
No.

Texto y dibujo: Laura Ramírez Vides

lunes, 18 de marzo de 2013

Espejismo



Tengo que apurarme, llego justo, pienso mientras bajo las escaleras de la estación de subte. Ya en el andén, agitada veo venir el nuevo tren. Vagones pequeños; herméticos; perfumados; herméticos; ya no corren en vaivén, ahora flotan; herméticos. Bajo mareada y sigo la marea que supongo me llevará a la combinación que necesito pero me retraso, estoy confundida, aturdida y, sin darme cuenta, me encuentro parada en un descanso al final de varias escaleras y al comienzo de otras tantas. Letras, en las paredes hay letras de distintos colores, carteles, flechas, pero no encuentro la mía, mi letra no está, desapareció. Debo haberlo pensado muy fuerte o dicho en voz alta porque un hombre que está a punto de bajar por una de las escaleras se da vuelta y, gentilmente, me dice: es por acá.

Aclaraciones pertinentes:
Hombre: ejemplar enorme, vestido de negro, todo de negro; borcegos, pantalón, cinturón, remera y mochila negros bien negros, cabello rapado en los costados con una cresta rosa (sí, rosa) en el medio de la cabeza.
Gentilmente: acostumbrada a la violencia cotidiana cualquier acto o gesto amable provoca en mí una desconfianza profunda.
Por acá: indica con la mano bajar escaleras eternas, solitarias, con él caminando detrás.

Al llegar al andén me mira, estira su brazo y siento como si volviera a mirarme a través de su teléfono inteligente. Sí, estira el brazo sosteniendo el teléfono en su mano y me apunta con la cámara de la parte trasera.  Un escalofrío me atraviesa y recorre de punta a punta. Ya me lo imagino enviando mi foto por mail, avisando en qué estación me bajo (¡Dios, me preguntó dónde me bajaba, supuestamente para indicarme en qué anden esperar y yo le dije!); mierda,  no tengo escapatoria.
Trato de alejarme en el andén, subo al tren casi aliviada pero en cuando se cierran las puertas los veo venir caminando por el vagón.  
Me mira fijo. Sé que estoy temblando. Lo miro mejor y me doy cuenta que tiene manchas en las manos. No logro pensar claramente. Arrugas en la cara. No se queda quieto y todo el tiempo con el celular en la mano. Con el brazo estirado, como alejándolo, mira la pantalla. Gira, se acerca, lo tengo delante de mí. Trato de ver la pantalla buscando no sé muy bien qué y sucedió; vi todo claramente, no había dudas.
Mas que un pervertido el tipo era un jovato con presbicia obsesionado con la hora.
Llegué a tiempo; sana y salva.

Texto: Laura Ramírez Vides
Fotografía: Mariana Salcedo, http://www.flickr.com/photos/maisalcedo/.

viernes, 18 de enero de 2013

No se cómo pasó





Me encanta caminar. Me hace bien. Puedo no pensar en nada, así las ideas vienen, calmas.
De Belgrano a San Juan, por Boedo. Tranquila, sin apuro. Atardecer fresco en enero en Buenos Aires; un placer. La brisa ya convertida en viento camina conmigo. Cruzo Independencia y todo cambia. Gente tomando algo en la vereda, compartiendo una picadita, relajados, charlando. Yo sigo caminando cuando algo raro pasa; ya no hay calles ni veredas, todo está al mismo nivel, solo cambia el entramado del asfalto. Esa falta de cordón ya la vi antes. Suspiro profundo, largo. Un sonido particular se oye a lo lejos, todavía no lo descifro, sigo sin prestar demasiada atención pero sabiendo que estoy yéndome.
Y sucede. Un saxofón, me llega el sonido de 4 notas y yo me voy.  Casi treinta años atrás, Brasil, Floripa, Brothers in Arms.
Y la magia ocurre. Estoy en una esquina de Boedo y me siento como me sentía allá, escuchando a Dire Straits, respirando fresco, siendo liviana.
Me encantar caminar. Me hace tan bien.

Texto: Laura Ramírez Vides
Music video by Dire Straits performing Your Latest Trick. (C) 1985 Universal Music International Ltd.


domingo, 7 de octubre de 2012

Cotidiano



Salgo con tiempo, quiero ir tranquila, sin correr.
Ya en la parada del colectivo una pareja mayor que estaba esperando a unos pasos de donde yo me ubiqué se acerca con disimulo. El señor me pregunta si hace mucho que espero, le contesto que no, que recién llego con la convicción de que él ya lo sabía. Murmuran entre sí.
El colectivo no viene y ahora es tarde.
El señor para un taxi y me invita a subir con ellos. Ella no parece tan convencida pero asiente cuando les pregunto si están seguros que quieren que los acompañe (qué buena forma de terminar esta semana que ha sido por demás extraña; todavía hay gente amable; podrían ser mis abuelos…  parlotea mi cerebro) y yo subo adelante para que vayan más cómodos.
Debo reconocer que me llamó más la atención la cara de sorpresa y fastidio del taxista cuando le pedí que por favor despejara el asiento de al lado suyo que la invitación en sí misma. (¿Tendré que ofrecerles compartir el gasto? Yo no les pedí venir ni que me alcanzaran… sigue la cháchara cerebral.)
Me pongo a charlar con el chofer sobre adónde voy, el curso que estoy haciendo, el cigarrillo ya que veo un paquete sobre la luneta (que por cierto está demasiado cerca, podría haber corrido el asiento para atrás este tipo, llega a pasar un accidente y yo salgo volando por el parabrisas…).
Repentinamente él frena, me mira, mira el reloj, vuelve a mirarme.
Me doy vuelta para preguntarle a “mis viejitos” si necesitan ayuda pero atrás no hay nadie. Asiento trasero vacío, completamente vacío.
Vuelvo a mirar al taxista y… le pago (menos mal que traje plata por las dudas…).
Compro un jugo en el kiosco.
No me siento bien.
Logro entrar al curso.

Texto: Laura Ramírez Vides
Fotografía: Mariana Salcedo, http://www.flickr.com/photos/maisalcedo/.

domingo, 5 de agosto de 2012

Épocas



¿Cómo te explico lo que no se entiende?
¿Cómo te cuento la historia si aún está tan presente?
— Má, no te preocupes, en la escuela nos contaron lo que pasó en la “otra época”— me dijiste mientras caminábamos al lado de las siluetas que te dieron tanto miedo buscando la entrada a esa ciudad-infierno.
La “otra época”… yo tenía tu edad cuando empezó y crecí con bandas militares, uniformes, desfiles, tanques, aviones; rodeada de secretos, Raybans y bigotes.
Soy parte de una generación definitivamente dañada.
Aprendí a hablar despacio, a no tocar, a andar con cuidado.
Vos en cambio vivís a todo volumen; tocás con los ojos y mirás con las manos.
Yo me paralizo ante los lienzos fantasmas.
Vos los exorcizás a saltitos, rimas y carcajadas.

Los años pasaron, pasan y yo todavía siento el dolor que no viví, huyo de la agonía que no sentí.
Y así ando…
Con el callar acostumbrado.
Con el silencio roto en destellos y a dentelladas.
Con las ausencias presentes, ahora y siempre
Con el miedo guardado, por ahora y… ¿para siempre?

De lo que les enseñemos depende.
En lo que aprendan confiamos.
O tal vez…
De lo que aprendan dependemos.
En lo que les enseñemos, ¿confiamos?


Texto y Fotografía: Laura Ramírez Vides
Texto incluido en el Libro Vivo realizado por las editoriales )el asunto(, La CRIA y Milena Caserola, en el marco de la muestra "Espejos, el camino incierto al país de las maravillas" en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Invierno del 2012.

miércoles, 4 de julio de 2012

Rapada




Ves a alguien con la cabeza rapada y esa pelada te resulta hipnótica.
No querés mirar, menos aún ver.
Te da impresión, te da rechazo, te da miedo.
Rapada.
Pensás en cáncer.
Rapada.
En prisioneros de guerra.
Rapada.
Es una víctima.
Rapada.
Un NN.
Rapada.
¿Qué dispara en tu cabeza una cabeza rapada?


Texto y fotografía: Laura Ramírez Vides.

domingo, 1 de julio de 2012

Generación táctil



Mira con las manos.
Toca con los ojos.

Da abrazos curativos.
Regala caricias luminosas.
Desintegra demonios a besos.
Ahuyenta fantasmas a pura risa.

Toca con los ojos.
Mira con las manos.


Texto y fotografía: Laura Ramírez Vides

miércoles, 27 de junio de 2012

En carne viva



Todo a flor de piel, incluso la maldad.

Texto: Laura Ramírez Vides
Arte gráfico: Pablo Daniel Cordero, "sin título", técnica:  dibujo, y pintura digital, 
http://srlaberynto.deviantart.com; http://pablocordero.me/

lunes, 25 de junio de 2012

Te recuerdo



Tu mirar; tu mirada y tu mirarme.
Tu sonrisa; suave, fácil, sincera.
Tu abrazarme.
Tu olor.
Tu sonar; no sé si al moverte o al hablar.
Cada día te recuerdo un poco mejor pero todavía no sé quién sos.

Texto: Laura Ramírez Vides
Fotografía: "City zombies", Rui Palha, www.ruipalha.com

lunes, 14 de mayo de 2012

Rota



Hacía tiempo estaba raro. 
Hacía tiempo entraba en estados extraños.
Ese día explotó.
Él avanzaba; yo retrocedía.
No sé que me decía, no sé qué me gritaba, no sé qué mascullaba mientras caminaba encorvado hacia adelante; yo, inclinada hacia atrás. 
No entendí o no me acuerdo…
Recuerdo solo haberle preguntado, ya con los hombros contra la ventana: ¿qué vas a hacer?
Recuerdo el ruido que hizo mi alma al romperse.
Recuerdo la marea de dolor invadiéndome, inundándome, rebalsándome.
Recuerdo mi estallido.
No llegó a pegarme sin embargo ese día me rompí.
Ese día envejecí.

Texto: Laura Ramírez Vides
Arte gráfico: Alejandro Pasquale,  Influence - boligrafo sobre papel pasado al positivo digitalmente, www.alejandropasquale.com

martes, 8 de mayo de 2012

Lágrimas



Huir del dolor.
Escapar sin saber adónde.
El túnel está claramente demarcado aunque el camino sea incierto.
El miedo me atraviesa, profundo.
Las lágrimas se amontonan, se embotellan y me ahogan.
De a ratos ruedan suavemente, estallan y se escapan.  
Parecen no acabarse nunca.
Cada una lleva una porción de sufrimiento fuera de mi cuerpo.
Cada una hace lugar para que lo roto en mi se enmiende.
Quiero curarme a lágrima pura; por ahora solo logro remendarme.

Texto y fotografía: Laura Ramírez Vides