Amo ser parte de este libro
sábado, 1 de marzo de 2014
martes, 25 de febrero de 2014
No creo...
No creo que exista demasiado para hablar. El lenguaje es una ilusión: un espejo o un espanto. Un espejo, un reflejo, una mueca o una distorsión. ¿Realidad o fantasía? Pero te vi. Saliendo de aquella tienda, como si hubieses asesinado a alguien: pero nunca pude descubrir cuál era (es) tu arma favorita. El horror se leía en tu cara, la fascinación en tus ojos. Me miraste fijamente (tan solo unos segundos) y lo supe en ese mismo instante en que me contagiaste esta extraña sensación que me acompaña desde entonces.
—Dr. Sivak. O debería llamarlo Sr. Glass: ¿Cuál es el espacio, esta sensación que está fuera de todo parámetro? Si no puede no me conteste ahora… pero ¿Cuál es su arma favorita?
Respiró hondo, hizo algunas anotaciones -que incluían la receta de una nueva droga experimental- y sin siquiera levantar la vista me recordó que ya era la hora. Me acompañó a la puerta (como siempre), fríamente nos saludamos hasta la semana siguiente (como siempre) y salí a la calle con mi extraña sensación (como desde ese día).
Y cada vez que pienso en un gato –droga ¿experimental?-, pienso en un asesino (o en un asesinato). Despacio, tenue: casi imperceptible. La boca, las garras: Sr. Glass, perdón Dr. Glass: fríamente: cada vez: todo se vuelve imperceptible: sus palabras. Estoy aquí para que todo sea suficiente.
Voy a la dirección señalada; lugar extraño en medio de la ciudad, pasillo al fondo, bien al fondo, timbre que da idea de electrocutarte al tocarlo, señorita-secretaria-recepcionista que con la misma actitud fría que acompaña a todo este proceso me entrega las experimentales pastillas. Las había imaginado de colores; en vez, son grises. Todo se vuelve enorme: los gestos, la sexualidad, la comida. Pero sobre todo las pastillas. No hay colores: solamente el blanco y negro, como si estuviésemos mirando (siendo parte)-(d)el primer arribo humano a la luna: Un gran paso para la humanidad… con un inesperado impacto en mi cuerpo, ¿o será en mi cerebro? En realidad no sé qué esperaba si es que acaso esperaba algo. De todas formas me tomó por sorpresa. No creo que exista: demasiado para hablar.
Publicado en el Onirógrafo el 12 de abril de 2009: http://elonirografo.blogspot.com.ar/2009/04/no-creo-laura-ramirez-y-fabian-san.html
Texto: Laura Ramírez Vides - Fabián San Miguel
Fotografía: Laura Ramírez Vides
domingo, 10 de noviembre de 2013
Literal
“Tranquilo, descansá, yo me hago cargo”.
La primera vez que sos literal,
la última llamada que hiciste,
la primera vez que me hacés caso,
lo último que te dije.
Texto: Laura Ramírez Vides
Fotografía: Fabián San Miguel
martes, 5 de noviembre de 2013
Primeros exiliados
Trailer del libro Primeros exiliados, antología de ciencia ficción que integro, editada a través de Tahiel ediciones.
martes, 29 de octubre de 2013
Cerca, siempre cerca
La conocí de chica, una tarde en el campo vino montada en
una tormenta de verano.
Siendo aún niña volvió a visitarnos, con un disfraz largo y
penoso.
Elegía prolijamente a mis preferidos y sin más, me los
robaba.
De adolescente se instaló en casa, convivimos un tiempo y
aprendí a odiarla. Esta vez se la agarró con quien más quería. Era demasiado.
La eché, la putié, la maldije y ella
pacientemente me devolvió una a una mi agresiones; amagando venir pero yéndose, haciendo
incursiones totalmente inesperadas, mostrando su lado más cruel, pegando donde
más duele.
Dejé de odiarla supongo cuando olvidé temerle.
Aprendí a que estuviera cerca, siempre cerca, merodeando en los arrabales de mi
vida.
Pero este año volvió para
instalarse, de nuevo elige a un preferido.
La Parca anda rondando y yo soy tristeza.
Toda tristeza.
Texto:
Laura Ramírez Vides
Fotografía:
Carlos Brigo
martes, 3 de septiembre de 2013
¡Basta! Cien mujeres contra la violencia de género
100 microficciones de 100 escritoras argentinas, un aporte literario contra uno de los síntomas más revulsivos de nuestra sociedad, el femicidio.
Macedonia Ediciones. Invierno de 2013
Tengo el honor de compartir esta antología con las siguientes escritoras:
ADRIANA TRECCO, Neuquén. Indeshojable
AÍDA ROISMAN. Neuquén. Un joven bello, inteligente, de buena familia…
ALBERTINA RAHM. Río Negro. La Colmena de la Chonga
ALEJANDRA ADI. Mendoza. Deluxe
ALEJANDRA BURZAC. Tucumán. Vaya mundo
ALICIA DUO. Mendoza. Una Dama
AMALIA VARGAS. Mendoza. Mire bien a mis hijos
ANA MARÍA MOPTY. Tucumán. Manchas
ANA MARÍA MURATTI DE URCIUOLO. Mendoza. Sangre virgen
ANA MARÍA ODDO. Buenos Aires. Revancha
ANA MARÍA PARUOLO. Buenos Aires. Pérfida prolijidad
ANA MARÍA SHUA. Buenos Aires. 187
ANA MARÍA TEDESCO. Buenos Aires. Esperanza
ANALIA KARINA CIGANOTTO. Bariloche. La grandota
ANDREA BENAVÍDEZ. San Juan. Jaula para dos
ARACELI OTAMENDI. Buenos Aires. El tiro del final
BEATRIZ CANO. Mendoza. Matecitos amargos
BETINA GONZÁLEZ. Buenos Aires. Copycat
BETINA GORANSKY. Buenos Aires. Amor sobre todo
BIBIANA RICCIARDI. Buenos Aires. Cadena perpetua
CARO FERNÁNDEZ. Mendoza. Yo soy
CAROLA MARTÍNEZ. Buenos Aires. Última vez
CAROLINA BRUCK. Buenos Aires. Espinas
CLAUDIA SÁNCHEZ. Buenos Aires. La espera
CRISTINA FEIJOO. Buenos Aires. De Pandora a Caronte
DÉBORA BENACOT. Mendoza. Durmiendo con el enemigo
DIANA LUZ BRAVI. Rosario. Grito
ELDA DURÁN. Neuquén. Desde otras aguas
ELVIRA UVA. Córdoba. Deshojada
ESTHER ANDRADI. Alemania. Recuerdos de provincia
EVANGELINA HERRERA. Buenos Aires. Testigo presencial
EVANGELINA ROSA MAYOL. Mendoza. El silencio
GILDA MANSO. Buenos Aires. Eva y Lilith
GISELLE ARONSON. Buenos Aires. Correlato
GLORIA PAMPILLO. Buenos Aires. Un solo escalón
GRACIELA FALBO. Buenos Aires. Lo peor
GRACIELA REVECO MANZANO. Mendoza. Una v… sólo por hoy
GRACIELA SUSANA PUENTE. Buenos Aires. Con dudas
GRACIELA TOMASSINI. Rosario. Lobo está
ILDIKO NASSR. Jujuy. La próxima
INÉS GAVIÑA. Buenos Aires. Cambio de piel
IRMA GLORIA PEÑAFORT. Mendoza. Hallazgo
KARINA ORELLANA. Córdoba. BASTA!
LAURA FELICETTI. España. Me
LAURA NICASTRO. Buenos Aires. Siglo XXI
LAURA RAMÍREZ VIDES. Buenos Aires. Herencia y resistencia
LIDIA MABEL ALVEZ. Corrientes. Despojo
LILI MUÑOZ. Neuquén. Teresa entre fogones
LILIANA CRISTINA GARCÍA. Buenos Aires. Y me crecieron las alas
LILIANA HEER. Buenos Aires. Silueta de un parricidio
LILIANA SALI. Mendoza. Sensaciones encontradas
LUCÍA DÍAZ. Buenos Aires. La sombra
LUCILA ROSARIO LASTERO. Salta. ¿Dónde estará?
LUISA VALENZUELA. Buenos Aires. Monólogo I
LYDIA E. CARABAJAL. Buenos Aires. Fea
MABEL PAGANO. Buenos Aires. Todos presos
MARÍA DEL CARMEN CAPDEPON. Mendoza. A veces restar es bueno...
MARÍA DEL PILAR JORGE. Buenos Aires. La gota
MARÍA ELENA LORENZIN. Australia. Más sería abuso
MARÍA ELENA ROCH. Santa Fe. In memoriam
MARÍA LAURA DEDÉ. Buenos Aires. Muñeca
MARÍA LUISA MARTÍ. Mendoza. Dominó escarlata
MARÍA ROSA LOJO. Buenos Aires. Como el agua
MARÍA SELVA CAPPELLA. Mendoza. Esa voz
MARIÁNGELES ABELLI BONARDI. Neuquén. Bodas de algodón
MARISA ALVEZ. Corrientes. Rebeldía del silencio
MARTA CANGELOSI. Mendoza. Asalto a la identidad
MARTA SUSANA DOMÍNGUEZ. Buenos Aires. Tomás de Lincoln
MARTA THOMAS. Mendoza. Cruzando la esquina
MIREYA KELLER. Buenos Aires. Dijo poco hombre
MIRIAM CAIRO. Rosario. Escépticas
MIRTA ZAGO. Buenos Aires. El puente
MÓNICA ANDREA DUCUING. Buenos Aires. Coraje
MÓNICA CAZÓN. Tucumán. El gato de María
MÓNICA ORTELLI. Buenos Aires. Son sin vuelta
MYRIAM GOLUBOFF. España. Basta!
NÉLIDA CAÑAS. Jujuy. La inmoderada
NORAH SCARPA FILSINGER. Tucumán. Encuentro de culturas
PATRICIA CALVELO. Jujuy. Sálvese quien pueda
PATRICIA NASELLO. Córdoba. Lo que quieras
PATRICIA ODDO. Buenos Aires. Cuando yo te miraba a los ojos, esto sucedía
PATRICIA PAZ. Buenos Aires. Selección natural
ROSA MIONIS. Buenos Aires. Obediencia
ROSALBA CAMPRA. Italia. Viceversa
ROSANNA ALTIERI. Buenos Aires. ¿Quién debe decir, basta?
SANDRA MARCELA MONTELPARE. Buenos Aires. Hecha pedazos
SARA ESTER LEW. San Juan. No es eso
SILVIA ALEJANDRA GARCÍA. Rio Negro. Ronda infantil
SILVIA CAMUÑA. Tucumán. Mensaje con alfiler
SILVIA MIGUENS. Buenos Aires. Quien pega
SILVIA PLAGER. Buenos Aires. Torquemada vive
SILVIA RENNE MELLADO. Neuquén. Reuniones familiares
SOFÍA CRIACH MONTILLA. Mendoza. Ella también se cansó
SONNIA DE MONTE. Mendoza. Cacería
SUSANA AGUAD. Buenos Aires. Desaire
SUSANA SZWARC. Chaco. Advertencias
VERÓNICA ARRIARAN SANZ. Río Negro. Dudosa justificación
VIVIANA RIVERO. Córdoba. Crisálida
ZULEMA MORET. Estados Unidos. Por eso crucé la frontera
ZULMA FRAGA. La Pampa. Discurso
Macedonia Ediciones. Invierno de 2013
Tengo el honor de compartir esta antología con las siguientes escritoras:
ADRIANA TRECCO, Neuquén. Indeshojable
AÍDA ROISMAN. Neuquén. Un joven bello, inteligente, de buena familia…
ALBERTINA RAHM. Río Negro. La Colmena de la Chonga
ALEJANDRA ADI. Mendoza. Deluxe
ALEJANDRA BURZAC. Tucumán. Vaya mundo
ALICIA DUO. Mendoza. Una Dama
AMALIA VARGAS. Mendoza. Mire bien a mis hijos
ANA MARÍA MOPTY. Tucumán. Manchas
ANA MARÍA MURATTI DE URCIUOLO. Mendoza. Sangre virgen
ANA MARÍA ODDO. Buenos Aires. Revancha
ANA MARÍA PARUOLO. Buenos Aires. Pérfida prolijidad
ANA MARÍA SHUA. Buenos Aires. 187
ANA MARÍA TEDESCO. Buenos Aires. Esperanza
ANALIA KARINA CIGANOTTO. Bariloche. La grandota
ANDREA BENAVÍDEZ. San Juan. Jaula para dos
ARACELI OTAMENDI. Buenos Aires. El tiro del final
BEATRIZ CANO. Mendoza. Matecitos amargos
BETINA GONZÁLEZ. Buenos Aires. Copycat
BETINA GORANSKY. Buenos Aires. Amor sobre todo
BIBIANA RICCIARDI. Buenos Aires. Cadena perpetua
CARO FERNÁNDEZ. Mendoza. Yo soy
CAROLA MARTÍNEZ. Buenos Aires. Última vez
CAROLINA BRUCK. Buenos Aires. Espinas
CLAUDIA SÁNCHEZ. Buenos Aires. La espera
CRISTINA FEIJOO. Buenos Aires. De Pandora a Caronte
DÉBORA BENACOT. Mendoza. Durmiendo con el enemigo
DIANA LUZ BRAVI. Rosario. Grito
ELDA DURÁN. Neuquén. Desde otras aguas
ELVIRA UVA. Córdoba. Deshojada
ESTHER ANDRADI. Alemania. Recuerdos de provincia
EVANGELINA HERRERA. Buenos Aires. Testigo presencial
EVANGELINA ROSA MAYOL. Mendoza. El silencio
GILDA MANSO. Buenos Aires. Eva y Lilith
GISELLE ARONSON. Buenos Aires. Correlato
GLORIA PAMPILLO. Buenos Aires. Un solo escalón
GRACIELA FALBO. Buenos Aires. Lo peor
GRACIELA REVECO MANZANO. Mendoza. Una v… sólo por hoy
GRACIELA SUSANA PUENTE. Buenos Aires. Con dudas
GRACIELA TOMASSINI. Rosario. Lobo está
ILDIKO NASSR. Jujuy. La próxima
INÉS GAVIÑA. Buenos Aires. Cambio de piel
IRMA GLORIA PEÑAFORT. Mendoza. Hallazgo
KARINA ORELLANA. Córdoba. BASTA!
LAURA FELICETTI. España. Me
LAURA NICASTRO. Buenos Aires. Siglo XXI
LAURA RAMÍREZ VIDES. Buenos Aires. Herencia y resistencia
LIDIA MABEL ALVEZ. Corrientes. Despojo
LILI MUÑOZ. Neuquén. Teresa entre fogones
LILIANA CRISTINA GARCÍA. Buenos Aires. Y me crecieron las alas
LILIANA HEER. Buenos Aires. Silueta de un parricidio
LILIANA SALI. Mendoza. Sensaciones encontradas
LUCÍA DÍAZ. Buenos Aires. La sombra
LUCILA ROSARIO LASTERO. Salta. ¿Dónde estará?
LUISA VALENZUELA. Buenos Aires. Monólogo I
LYDIA E. CARABAJAL. Buenos Aires. Fea
MABEL PAGANO. Buenos Aires. Todos presos
MARÍA DEL CARMEN CAPDEPON. Mendoza. A veces restar es bueno...
MARÍA DEL PILAR JORGE. Buenos Aires. La gota
MARÍA ELENA LORENZIN. Australia. Más sería abuso
MARÍA ELENA ROCH. Santa Fe. In memoriam
MARÍA LAURA DEDÉ. Buenos Aires. Muñeca
MARÍA LUISA MARTÍ. Mendoza. Dominó escarlata
MARÍA ROSA LOJO. Buenos Aires. Como el agua
MARÍA SELVA CAPPELLA. Mendoza. Esa voz
MARIÁNGELES ABELLI BONARDI. Neuquén. Bodas de algodón
MARISA ALVEZ. Corrientes. Rebeldía del silencio
MARTA CANGELOSI. Mendoza. Asalto a la identidad
MARTA SUSANA DOMÍNGUEZ. Buenos Aires. Tomás de Lincoln
MARTA THOMAS. Mendoza. Cruzando la esquina
MIREYA KELLER. Buenos Aires. Dijo poco hombre
MIRIAM CAIRO. Rosario. Escépticas
MIRTA ZAGO. Buenos Aires. El puente
MÓNICA ANDREA DUCUING. Buenos Aires. Coraje
MÓNICA CAZÓN. Tucumán. El gato de María
MÓNICA ORTELLI. Buenos Aires. Son sin vuelta
MYRIAM GOLUBOFF. España. Basta!
NÉLIDA CAÑAS. Jujuy. La inmoderada
NORAH SCARPA FILSINGER. Tucumán. Encuentro de culturas
PATRICIA CALVELO. Jujuy. Sálvese quien pueda
PATRICIA NASELLO. Córdoba. Lo que quieras
PATRICIA ODDO. Buenos Aires. Cuando yo te miraba a los ojos, esto sucedía
PATRICIA PAZ. Buenos Aires. Selección natural
ROSA MIONIS. Buenos Aires. Obediencia
ROSALBA CAMPRA. Italia. Viceversa
ROSANNA ALTIERI. Buenos Aires. ¿Quién debe decir, basta?
SANDRA MARCELA MONTELPARE. Buenos Aires. Hecha pedazos
SARA ESTER LEW. San Juan. No es eso
SILVIA ALEJANDRA GARCÍA. Rio Negro. Ronda infantil
SILVIA CAMUÑA. Tucumán. Mensaje con alfiler
SILVIA MIGUENS. Buenos Aires. Quien pega
SILVIA PLAGER. Buenos Aires. Torquemada vive
SILVIA RENNE MELLADO. Neuquén. Reuniones familiares
SOFÍA CRIACH MONTILLA. Mendoza. Ella también se cansó
SONNIA DE MONTE. Mendoza. Cacería
SUSANA AGUAD. Buenos Aires. Desaire
SUSANA SZWARC. Chaco. Advertencias
VERÓNICA ARRIARAN SANZ. Río Negro. Dudosa justificación
VIVIANA RIVERO. Córdoba. Crisálida
ZULEMA MORET. Estados Unidos. Por eso crucé la frontera
ZULMA FRAGA. La Pampa. Discurso
lunes, 29 de abril de 2013
Libre
Todos de a poco lo iban logrando, ella no; se
cerraba, no entendía las explicaciones más básicas y simples, gritaba o lloraba
en cada intento.
Dijeron que era un tema de maduración, que cada uno
tenía su tiempo, que solo había que tener paciencia.
Un día se largó; el proceso no fue paulatino sino
que al dar el primer paso cada idea, noción, conocimiento que flotaba a su
alrededor tomó su lugar exacto y así la magia ocurrió.
A los 6 años, 6 meses y seis días mi hija se largó a
leer y escribir.
Es libre.
Texto:
Laura Ramírez Vides
Arte
gráfico: Lau Rosendo Ilustraciones - Educación. ilustracionlaurosendo.blogspot.com.ar
domingo, 21 de abril de 2013
No +
No.
Ya no.
Gritos ya no.
Por favor no.
Golpes ya no.
De nuevo no.
Dolor ya no.
Delante de ella no.
Lágrimas ya no.
Basta.
Ya no.
No.
Texto
y dibujo: Laura Ramírez Vides
lunes, 18 de marzo de 2013
Espejismo
Tengo que apurarme,
llego justo, pienso mientras bajo las escaleras de la estación de subte. Ya en
el andén, agitada veo venir el nuevo tren. Vagones pequeños; herméticos; perfumados;
herméticos; ya no corren en vaivén, ahora flotan; herméticos. Bajo mareada y
sigo la marea que supongo me llevará a la combinación que necesito pero me
retraso, estoy confundida, aturdida y, sin darme cuenta, me encuentro parada en
un descanso al final de varias escaleras y al comienzo de otras tantas. Letras,
en las paredes hay letras de distintos colores, carteles, flechas, pero no encuentro
la mía, mi letra no está, desapareció. Debo haberlo pensado muy fuerte o dicho
en voz alta porque un hombre que está a punto de bajar por una de las escaleras
se da vuelta y, gentilmente, me dice: es por acá.
Aclaraciones
pertinentes:
Hombre: ejemplar
enorme, vestido de negro, todo de negro; borcegos, pantalón, cinturón, remera y
mochila negros bien negros, cabello rapado en los costados con una cresta rosa (sí,
rosa) en el medio de la cabeza.
Gentilmente:
acostumbrada a la violencia cotidiana cualquier acto o gesto amable provoca en mí
una desconfianza profunda.
Por acá: indica con la
mano bajar escaleras eternas, solitarias, con él caminando detrás.
Al llegar al andén me
mira, estira su brazo y siento como si volviera a mirarme a través de su
teléfono inteligente. Sí, estira el brazo sosteniendo el teléfono en su mano y
me apunta con la cámara de la parte trasera.
Un escalofrío me atraviesa y recorre de punta a punta. Ya me lo imagino
enviando mi foto por mail, avisando en qué estación me bajo (¡Dios, me preguntó
dónde me bajaba, supuestamente para indicarme en qué anden esperar y yo le dije!);
mierda, no tengo escapatoria.
Trato de alejarme en el
andén, subo al tren casi aliviada pero en cuando se cierran las puertas los veo
venir caminando por el vagón.
Me mira fijo. Sé que
estoy temblando. Lo miro mejor y me doy cuenta que tiene manchas en las manos.
No logro pensar claramente. Arrugas en la cara. No se queda quieto y todo el
tiempo con el celular en la mano. Con el brazo estirado, como alejándolo, mira
la pantalla. Gira, se acerca, lo tengo delante de mí. Trato de ver la pantalla
buscando no sé muy bien qué y sucedió; vi todo claramente, no había dudas.
Mas que un pervertido el
tipo era un jovato con presbicia obsesionado con la hora.
Llegué a tiempo; sana y
salva.
Texto:
Laura Ramírez Vides
viernes, 18 de enero de 2013
No se cómo pasó
Me encanta caminar. Me
hace bien. Puedo no pensar en nada, así las ideas vienen, calmas.
De Belgrano a San Juan,
por Boedo. Tranquila, sin apuro. Atardecer fresco en enero en Buenos Aires; un
placer. La brisa ya convertida en viento camina conmigo. Cruzo Independencia y
todo cambia. Gente tomando algo en la vereda, compartiendo una picadita,
relajados, charlando. Yo sigo caminando cuando algo raro pasa; ya no hay calles
ni veredas, todo está al mismo nivel, solo cambia el entramado del asfalto. Esa
falta de cordón ya la vi antes. Suspiro profundo, largo. Un sonido particular
se oye a lo lejos, todavía no lo descifro, sigo sin prestar demasiada atención pero
sabiendo que estoy yéndome.
Y sucede. Un saxofón,
me llega el sonido de 4 notas y yo me voy.
Casi treinta años atrás, Brasil, Floripa, Brothers in Arms.
Y la magia ocurre.
Estoy en una esquina de Boedo y me siento
como me sentía allá, escuchando a Dire Straits, respirando fresco, siendo
liviana.
Me encantar caminar. Me
hace tan bien.
Texto: Laura
Ramírez Vides
Music video by Dire
Straits performing Your Latest Trick. (C) 1985 Universal Music International
Ltd.
domingo, 7 de octubre de 2012
Cotidiano
Salgo con tiempo, quiero ir tranquila, sin correr.
Ya en la parada del colectivo una pareja mayor que
estaba esperando a unos pasos de donde yo me ubiqué se acerca con disimulo. El
señor me pregunta si hace mucho que espero, le contesto que no, que recién
llego con la convicción de que él ya lo sabía. Murmuran entre sí.
El colectivo no viene y ahora es tarde.
El colectivo no viene y ahora es tarde.
El señor para un taxi y me invita a subir con ellos.
Ella no parece tan convencida pero asiente cuando les pregunto si están seguros
que quieren que los acompañe (qué buena forma de terminar esta semana que ha
sido por demás extraña; todavía hay gente amable; podrían ser mis abuelos… parlotea mi cerebro) y yo subo adelante para
que vayan más cómodos.
Debo reconocer que me llamó más la atención la cara
de sorpresa y fastidio del taxista cuando le pedí que por favor despejara el
asiento de al lado suyo que la invitación en sí misma. (¿Tendré que ofrecerles
compartir el gasto? Yo no les pedí venir ni que me alcanzaran… sigue la
cháchara cerebral.)
Me pongo a charlar con el chofer sobre adónde voy,
el curso que estoy haciendo, el cigarrillo ya que veo un paquete sobre la
luneta (que por cierto está demasiado cerca, podría haber corrido el asiento
para atrás este tipo, llega a pasar un accidente y yo salgo volando por el
parabrisas…).
Repentinamente él frena, me mira, mira el reloj,
vuelve a mirarme.
Me doy vuelta para preguntarle a “mis viejitos” si
necesitan ayuda pero atrás no hay nadie. Asiento trasero vacío, completamente
vacío.
Vuelvo a mirar al taxista y… le pago (menos mal que
traje plata por las dudas…).
Compro un jugo en el kiosco.
No me siento bien.
Logro entrar al curso.
Texto:
Laura Ramírez Vides
Fotografía:
Mariana Salcedo, http://www.flickr.com/photos/maisalcedo/.
domingo, 5 de agosto de 2012
Épocas
¿Cómo te explico lo que no se entiende?
¿Cómo te cuento la historia si aún está
tan presente?
— Má, no te preocupes, en la escuela nos
contaron lo que pasó en la “otra época”— me dijiste mientras caminábamos al
lado de las siluetas que te dieron tanto miedo buscando la entrada a esa
ciudad-infierno.
La “otra época”… yo tenía tu edad cuando
empezó y crecí con bandas militares, uniformes, desfiles, tanques, aviones;
rodeada de secretos, Raybans y bigotes.
Soy parte de una generación
definitivamente dañada.
Aprendí a hablar despacio, a no tocar, a
andar con cuidado.
Vos en cambio vivís a todo volumen; tocás
con los ojos y mirás con las manos.
Yo me paralizo ante los lienzos
fantasmas.
Vos los exorcizás a saltitos, rimas y
carcajadas.
Los años pasaron, pasan y yo todavía siento
el dolor que no viví, huyo de la agonía que no sentí.
Y así ando…
Con el callar acostumbrado.
Con el silencio roto en destellos y a
dentelladas.
Con las ausencias presentes, ahora y
siempre
Con el miedo guardado, por ahora y… ¿para
siempre?
De lo que les enseñemos depende.
En lo que aprendan confiamos.
O tal vez…
De lo que aprendan dependemos.
En lo que les enseñemos, ¿confiamos?
Texto
y Fotografía: Laura Ramírez Vides
Texto
incluido en el Libro Vivo realizado por las editoriales )el asunto(, La CRIA
y Milena Caserola, en el marco de la muestra "Espejos, el camino incierto
al país de las maravillas" en el Centro Cultural de la Memoria Haroldo
Conti. Invierno del 2012.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








