martes, 29 de octubre de 2013

Cerca, siempre cerca


La conocí de chica, una tarde en el campo vino montada en una tormenta de verano.
Siendo aún niña volvió a visitarnos, con un disfraz largo y penoso.
Elegía prolijamente a mis preferidos y sin más, me los robaba.
De adolescente se instaló en casa, convivimos un tiempo y aprendí a odiarla. Esta vez se la agarró con quien más quería. Era demasiado. La eché, la putié,  la maldije y ella pacientemente me devolvió una a una mi agresiones; amagando venir pero yéndose, haciendo incursiones totalmente inesperadas, mostrando su lado más cruel, pegando donde más duele.
Dejé de odiarla supongo cuando olvidé temerle.
Aprendí a que estuviera cerca, siempre cerca, merodeando en los arrabales de mi vida.
Pero este año volvió para instalarse, de nuevo elige a un preferido.
La Parca anda rondando y yo soy tristeza.
Toda tristeza.

Texto: Laura Ramírez Vides
Fotografía: Carlos Brigo

2 comentarios:

  1. Me gusta. Sé que la Parca no te ha tratado bien con los seres queridos y, sin embargo, vos le jugás en los arrabales a un "cabeza" solitario, imperturbable y personal.
    Buen texto, más allá de mis emociones.
    Fabián.

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